En el ritmo del silencio
el segundo es eterno
la oscuridad es genuina
la respiración es continua
comienzo una nueva vereda
en la blanca seda.
Tú boca es abrigada
mientras mi mirada
queda acobijada
en la tibia profundidad
del infinito, donde las luces
danzan radiantes
al inconforme placer.
Un adiós inconsciente
una guerra ajena
una voz que no se escucha
en los pensamientos,
un nuevo nacimiento
a lo desconocido.
Un despertar al miedo
una incertidumbre a lo desconocido.
